Pollitos que piden comida a sus padres: el ‘truco’ del color de las boqueras
- •La comunicación entre animales juega un papel trascendental en la toma de decisiones para la supervivencia y reproducción. En general, esta transmisión de información puede realizarse mediante sonidos, feromonas o pigmentos. Estos últimos dan lugar a...
La comunicación entre animales juega un papel trascendental en la toma de decisiones para la supervivencia y reproducción. En general, esta transmisión de información puede realizarse mediante sonidos, feromonas o pigmentos. Estos últimos dan lugar a una gran variedad de colores: por ejemplo, la melanina produce los tonos negros y grisáceos, los carotenoides, los tonos amarillos, naranjas y rojos, y la biliverdina, los tonos verdes.
Estos colores dan mucha información sobre la calidad del individuo que los produce, ya que son dependientes de la condición física y estado de salud. Un animal que esté malnutrido o enfermo producirá menos pigmentos y una menor intensidad cromática que otro sano. De esta manera, los individuos de mejor calidad expresarán los colores más intensos y llamativos, que les beneficiarán en multitud de contextos, como el acceso a potenciales parejas.
Pero la evolución ha proporcionado una ingeniosa solución para que los ejemplares de baja calidad puedan acceder a los beneficios que otorga la coloración: hacer que la información que transmite dicha señal no sea honesta. Es decir, expresar una buena coloración a expensas de sacrificar otros procesos y funciones biológicas. Por tanto, una coloración llamativa no necesariamente refleja siempre una buena condición física. En última instancia, esto produce un conflicto de interés entre el emisor y el receptor de la señal, que debe saber cuándo esta es honesta o no.
Dos tipos de señales: índice y de coste añadido
Teniendo esto en cuenta, tradicionalmente las señales se han dividido en dos tipos, en función de la fiabilidad u honestidad de la información. Las señales índice, llamadas así porque funcionan como un índice lineal, son aquellas cuya expresión está estrictamente limitada por el estado de salud y condición física del individuo; no se pueden falsificar. En nuestro ejemplo con la coloración, significaría que, a mejor condición física, mayor intensidad tendrá el color.
Mientras, las señales de coste añadido son aquellas cuya expresión se hace a expensas de otras funciones biológicas, ya que el individuo no tiene la calidad suficiente para expresarlas sin tener que robar recursos de otros procesos. Así, destinar muchos carotenoides para expresar una buena coloración amarilla impediría el uso de estos compuestos en el sistema inmune. Ese coste añadido sería la reducción de eficacia de las defensas del organismo.
Históricamente, ambos tipos de señales se veían como excluyentes. Sin embargo, actualmente y a nivel teórico, se entiende que algunas podrían funcionar como sistemas mixtos. Es decir, la expresión de una señal estaría limitada por la propia condición física del animal, pero al mismo tiempo podría ajustarse de manera plástica en función del entorno y del balance entre los costes y los beneficios de emitir dicha señal (siempre dentro de los límites fisiológicos del individuo).
Las boqueras de los pollos como señal visual
Las boqueras son las protuberancias que se observan alrededor del pico de los pollos de muchas aves. Su función es atraer la atención de los progenitores para obtener la mayor cantidad de alimento posible. Su color amarillo –a veces anaranjado– es producido por los carotenoides, unos pigmentos que se obtienen exclusivamente de la dieta. En los pollos, la fuente principal de carotenoides son las orugas que traen los padres al nido.
Los carotenoides, además de conferir color, participan en el organismo como antioxidantes y estimuladores del sistema inmune. Y aquí es donde radica el quid de la cuestión: debido a que su disponibilidad es limitada, esos pigmentos deben invertirse en coloración –para hacer más llamativas las boqueras y así acaparar más cebas– o usarse como antioxidantes o en el sistema inmune –para sobrellevar mejor el estrés oxidativo o las infecciones–.
El cambio de paradigma: la coloración de las boqueras como señal mixta
En un reciente estudio publicado en la revista Animal Behaviour, hemos demostrado, por primera vez, que la coloración de las boqueras es una señal mixta, ya que funciona tanto como una señal índice como una de coste añadido. En una población de herrerillo común (Cyanistes caeruleus), manipulamos el número de pollos de cada nido para crear grupos con menos pollos, grupos control y grupos con más crías.
Dichos grupos se crearon para recrear condiciones distintas de competencia: en las nidadas con menos pollos hay más alimento a repartir, pero en las que tienen más crías, el alimento es limitado y los hermanos deben competir su acceso. Posteriormente, evaluamos la intensidad de la coloración de las boqueras, la tasa de alimentación y la composición de la dieta que recibió cada nidada.
Nuestros resultados confirmaron que la coloración de las boqueras es modulable y funciona como una señal de coste añadido. En el grupo con menos pollos, la intensidad del amarillo disminuyó. Además, cuanto mayor fue el aporte de comida y la cantidad de orugas (ricas en carotenoides), menor fue la intensidad del color en este grupo. Esto indica que los pollos no señalizan cuando la competencia es baja y el alimento abundante. Simplemente, al tener alimento de sobra, no lo necesitan.
Sin embargo, en el grupo con más pollos, la intensidad del color fue similar a la del grupo control, revelando la existencia de un límite: por mucho que aumente el beneficio de la señal (acaparar todo el alimento posible), llega un punto en el que el individuo simplemente no puede invertir más en coloración, ya que la inversión extra implica extraer recursos de otras funciones.
Pero también observamos que esta señal es del tipo índice. Los pollos de mayor tamaño dentro de cada nido, los de mayor calidad, mostraron una coloración más intensa que sus hermanos más pequeños. Por lo tanto, además de ser ajustable, el cromatismo de las boqueras también está condicionada por la condición física.
Comunicarse es complejo
En la naturaleza, no todo es tan sencillo. Un individuo enfrenta constantemente un compromiso en la asignación de sus recursos: ¿cuánto debo invertir en una señal? ¿Los beneficios de invertir más superan los costes? Estas son las preguntas que la evolución ha ido respondiendo de forma distinta en los grupos animales.
En aves en desarrollo, cuando la competencia entre hermanos es alta, el beneficio de exhibir un color intenso para recibir más comida tiene el coste de desproteger otras funciones básicas. Pero cuando la competencia es baja, la necesidad de exhibir una buena coloración se reduce, por lo que pueden invertir más en esas funciones básicas. Como reza el proverbio, virtus in medium est.
Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
⚖️Artículo de libre republicación legal bajo licencia Creative Commons BY-ND 4.0 obtenido de The Conversation en Español. Crédito original al autor/a: Jorge Garrido Bautista, Investigador posdoctoral, Universidad de Castilla-La Mancha. Puedes consultar la publicación original aquí.
