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Pequeñas aves migratorias que plantan semillas a más de 500 kilómetros de distancia

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Publicado el 21 de septiembre de 2026 a las 04:30 a. m.Actualizado el 21 de septiembre de 2026 a las 04:30 a. m.
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Resumen (TL;DR)
  • Antes de que una planta pueda desarrollarse, su semilla tiene que llegar a un lugar adecuado. Por eso, la dispersión de semillas es clave para determinar dónde encontramos las poblaciones de plantas silvestres. En las especies que producen frutos ca...

Zorzal comiendo el fruto de un enebro. Franciscomgp/Shutterstock

Antes de que una planta pueda desarrollarse, su semilla tiene que llegar a un lugar adecuado. Por eso, la dispersión de semillas es clave para determinar dónde encontramos las poblaciones de plantas silvestres.

En las especies que producen frutos carnosos, las aves frugívoras juegan un papel esencial: al consumir frutos, ingieren también sus simientes, que posteriormente expulsan en otro lugar. Esto facilita su germinación y crecimiento lejos de la planta madre.

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Es cierto que la mayoría de estas semillas no llegan muy lejos. Sin embargo, una pequeña fracción es transportada a distancias considerablemente largas (superiores al kilómetro), y son precisamente estos eventos de dispersión los que tienen consecuencias importantes para la colonización de nuevos hábitats, la conectividad entre poblaciones separadas geográficamente o la expansión de las áreas de distribución de las plantas.

Semillas viajeras

Las aves migratorias son capaces de facilitar la dispersión de semillas a distancias aún mayores. Durante sus desplazamientos entre las áreas de reproducción y de invernada llegan a recorrer miles de kilómetros. Así pues, una semilla que permanezca en su aparato digestivo durante parte de ese trayecto podría ser transportada muy lejos de la planta madre donde fue ingerida.

En 2016, investigadores de la Estación Biológica de Doñana aportaron una de las primeras evidencias empíricas directas de dispersión de semillas a grandes distancias por aves frugívoras migratorias. Las encontraron en aves capturadas por halcones cerca de las islas Canarias, después de haber cruzado parte del océano Atlántico. Algunas de estas aves habrían recorrido cientos de kilómetros desde las poblaciones de plantas más cercanas que producían las semillas ingeridas.

Sin embargo, aún quedaban por determinar cuestiones clave cómo hasta qué distancia pueden ser dispersadas las semillas durante la migración y si hay características de las plantas que favorecen viajes más largos en el interior de las aves migratorias.

Cuán lejos pueden ser dispersadas durante la migración

En un reciente estudio liderado desde la Universidad de Cádiz, utilizamos dispositivos GPS para seguir a zorzales comunes (Turdus philomelos) durante su migración en Europa. De este modo, conseguimos rastrear los desplazamientos de las aves a una escala y resolución sin precedentes, con individuos migrando desde Cádiz hasta Noruega, Finlandia o Rusia. Además, combinamos esta información con datos empíricos sobre el momento de consumo de frutos, la hora de inicio y la velocidad de sus vuelos migratorios, así como el tiempo de retención de las semillas en su aparato digestivo. Con todos estos elementos, desarrollamos modelos matemáticos que simulan distancias de dispersión para 31 especies de plantas con frutos carnosos.

Si conocemos cuándo ingiere un ave los frutos, cuánto tiempo permanecen sus simientes en el tracto digestivo y cuán lejos se desplaza durante ese intervalo, podemos estimar a qué distancia se produciría la deposición de semillas.

Zorzal común (Turdus philomelos). Dion Art / Wikimedia Commons., CC BY

Nuestros resultados confirman que las aves migratorias que se alimentan de frutos facilitan distancias de dispersión muy superiores a las producidas durante movimientos no migratorios. Según la especie de planta, el recorrido medio estimado facilitado por los vuelos migratorios alcanzaría de 9 a 45 kilómetros, con distancias máximas que superarían los 500 kilómetros.

Las semillas pequeñas llegan más lejos

La migración de aves como zorzales, currucas, o petirrojos puede desempeñar un papel clave en la redistribución de plantas con frutos carnosos, transportando las semillas a regiones que, de otro modo, quedarían fuera del alcance de las plantas.

Sin embargo, no todas las especies vegetales tienen la misma capacidad de aprovechar este mecanismo de dispersión a larga distancia, ya que las semillas más pequeñas permanecen más tiempo en el tracto digestivo de las aves frugívoras. Esto tiene consecuencias directas sobre la distancia potencial de dispersión: cuanto más tiempo permanece una semilla en el ave, más tiempo tiene para ser transportada durante el vuelo migratorio.

Las semillas del madroño, al ser pequeñas, llegan más lejos en el intestino de las aves migratorias. Wikimedia Commons., CC BY

Por ello, las especies con semillas pequeñas pueden ser diseminadas más lejos que las que tienen semillas grandes. Por ejemplo, en el caso del tejo (Taxus baccata) solo el 0,1 % de las semillas sería dispersado a más de 50 kilómetros, mientras que, en el madroño (Arbutus unedo), el mismo porcentaje llegaría a superar los 138 km.

Este mecanismo de dispersión cobra especial relevancia en un contexto de rápido cambio climático, en el que algunas especies necesitan alcanzar nuevos lugares adecuados para evitar la extinción.

Las aves frugívoras migratorias favorecerían la redistribución de aquellas plantas cuya fructificación coincide con el periodo de migración hacia latitudes más frías. Además, como hemos apuntado, la distancia que recorre una semilla depende de atributos como su tamaño, por lo que no todas las especies de plantas serían igual de capaces de aprovechar los vuelos a larga distancia de sus portadores.

Juan P. González Varo ha recibido financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Claudio Açaí Bracho-Estévanez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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⚖️Artículo de libre republicación legal bajo licencia Creative Commons BY-ND 4.0 obtenido de The Conversation en Español. Crédito original al autor/a: Claudio Açaí Bracho-Estévanez, Investigador postdoctoral en ecología, Universidad de Córdoba; Universidad de Cádiz. Puedes consultar la publicación original aquí.

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