La Obesidad Redefinida: De Preocupación Estética a Crisis de Salud Pública y Amenaza Cardiovascular en la República Dominicana y Latinoamérica

La obesidad, redefinida como enfermedad crónica, trasciende lo estético, siendo una amenaza clave para la salud pública y cardiovascular.
- •La obesidad es una enfermedad crónica compleja y multifactorial, no solo un problema de peso o de voluntad individual, y representa una amenaza crítica para la salud cardiovascular.
- •América Latina, incluyendo la República Dominicana, enfrenta una epidemia de obesidad, con siete de cada diez adultos afectados, duplicando la carga de enfermedades cardiovasculares en las últimas tres décadas.
- •Nuevos tratamientos farmacológicos ofrecen esperanzas al reducir el peso y el riesgo cardiovascular, pero plantean desafíos significativos de acceso y costos para los sistemas de salud pública, además de la necesidad de combatir el estigma.
La obesidad ha sido oficialmente redefinida de una preocupación estética a una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, trascendiendo la voluntad individual para consolidarse como una principal amenaza para la salud cardiovascular global, especialmente en la República Dominicana y América Latina. Esta reevaluación, impulsada por la ciencia moderna y destacada por expertos como el médico internista chileno Rodrigo Alonso, especialista en nutrición y riesgo cardiovascular, en el taller Vive Ligero del Foro Latinoamericano Value Exp, subraya la urgencia de abordarla con políticas de salud pública más efectivas y una mayor conciencia ciudadana.
Lejos de ser un mero desequilibrio calórico, la obesidad se manifiesta como una condición crónica con criterios diagnósticos claros y complicaciones asociadas, influenciada por factores genéticos, biológicos, socioeconómicos y ambientales. El doctor Alonso enfatiza que el organismo tiende a ‘defender’ el peso perdido, un mecanismo fisiológico que explica los frustrantes ‘ciclos yoyo’ y subraya la necesidad de un seguimiento médico prolongado. En América Latina, siete de cada diez adultos viven con sobrepeso u obesidad, con un aumento superior al 180% en las últimas tres décadas, una situación crítica con repercusiones directas en la República Dominicana, donde la prevalencia es alarmante y el acceso a educación nutricional y servicios de salud especializados presenta brechas. La distribución patológica de la grasa, especialmente visceral, desencadena una inflamación crónica que eleva significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte a nivel mundial, actuando como catalizador de hipertensión, diabetes e insuficiencia cardíaca.
Frente a este desafío, los avances terapéuticos han marcado un antes y un después. Moléculas como la semaglutida, inicialmente usadas para la diabetes, han demostrado beneficios revolucionarios en la pérdida de peso y, crucialmente, en la reducción de eventos cardiovasculares mayores, la mortalidad y el daño renal, según estudios como el “Celeb”, que reportan una disminución del 20% en eventos cardiovasculares en pacientes de alto riesgo. Sin embargo, la alta prevalencia de la obesidad y el elevado costo de estos tratamientos plantean un dilema de acceso significativo para los sistemas de salud en América Latina, incluyendo la República Dominicana. Abordar esta crisis de salud pública exige políticas innovadoras, programas de salud integrales y una fuerte abogacía que destierren el estigma asociado a la obesidad, promoviendo un manejo compasivo y efectivo para la salud integral de la población dominicana y su diáspora.
