La selección: así hemos cambiado desde el 11-S
- •El World Trade Center el 11-S tras el primer ataque a la Torre Norte. Library of Congress Casi 3 000 muertos. Así, de un plumazo. Y más de 25 000 heridos. Todo, en menos de una mañana. Fue el atentado terrorista más mortífero de la historia y muchas ...
Casi 3 000 muertos. Así, de un plumazo. Y más de 25 000 heridos. Todo, en menos de una mañana. Fue el atentado terrorista más mortífero de la historia y muchas de las personas que están leyendo estas líneas lo vivieron en directo aquel 11 de septiembre de 2001. Cómo olvidarlo…
¿Qué estaba haciendo usted cuando se enteró? ¿Lo recuerda? Todos lo hacemos, especialmente los que tenemos ya unos años, y más especialmente todavía quienes en aquel momento ya éramos periodistas.
Sabemos perfectamente cómo transcurrió aquel día y cómo aquellos impactos brutales de aviones sobre rascacielos impactaban también en nuestra cabeza y en cada uno de los poros de nuestra piel, en nuestros ojos, en nuestras entrañas. El horror en tiempo real. El salvajismo más aterrador en las pantallas de las televisiones de todo el mundo. En 25 años no lo hemos podido olvidar.
¿Cómo hemos cambiado desde entonces? ¿Cómo es hoy ese mundo en el que cuatro aviones fueron secuestrados por terroristas suicidas y dejaron al planeta absolutamente sobrecogido, impotente, en estado de shock? Desafortunadamente, no es mejor, especialmente el país que lo sufrió en su piel, donde la democracia ha dado marcha atrás. 25 años después de aquello, Estados Unidos ha perdido su estatus de democracia liberal plena por primera vez en la historia reciente.
El orden y la seguridad adquirieron una nueva dimensión aquel día. Y en su nombre algunos derechos humanos pendieron de un hilo que los ataques preventivos o las detenciones arbitrarias debilitaban cada día más. Y todos lo consentimos.
Los aviones y los aeropuertos, cómo no, se blindaron con controles exhaustivos, con cabinas de mando dependientes de unos protocolos especialísimos de apertura. Estados Unidos creó la Administración de Seguridad en el Transporte. En Europa se respondió con el Reglamento (CE) 2320/2002, que estableció la obligación de realizar inspecciones de seguridad a todos los pasajeros y equipaje de la bodega.
Pero la transformación no se quedó en los aeropuertos. El 11-S cambió nuestra manera de mirar el mundo. La amenaza terrorista pasó a formar parte del paisaje cotidiano y la llamada “guerra contra el terror” convirtió la seguridad en una prioridad capaz de justificar guerras, vigilancia y restricciones que antes habrían resultado difíciles de aceptar. Y los líderes de Al-Qaeda, Osama bin Laden y Ayman al-Zawahri, responsables últimos de aquel ataque, por fin cayeron.
Tres años después del atentado en Nueva York, otro día 11, pero esta vez de marzo, España sufrió el mayor ataque de su historia. El terror yihadista reapareció y puso su objetivo en el corazón del país, en Madrid, provocando el mayor atentado terrorista en Europa: 192 muertos y 1 856 heridos.
La literatura, el cine y otras expresiones culturales terminaron reflejando la nueva realidad que había dejado el 11-S, ocupándose del relato de lo que pasó: el atentado dejó de ser solo un acontecimiento para convertirse en un marco desde el que contar la guerra, la sospecha, las fronteras y el miedo.
También cambió Nueva York. Las Torres Gemelas desaparecieron del horizonte, pero su ausencia se convirtió en un nuevo símbolo de la ciudad. El vacío que dejaron sus huellas, convertido en memorial, recuerda que también la arquitectura puede convertirse en memoria colectiva.
El golpe tuvo consecuencias económicas, aunque menos profundas y duraderas de lo que podría sugerir la magnitud de la tragedia. Los mercados estadounidenses permanecieron cerrados varios días y algunos sectores, como el transporte aéreo y el turismo, sufrieron especialmente, pero la economía mundial acabaría demostrando que otros acontecimientos posteriores tendrían un impacto mucho mayor.
Quizá el cambio más profundo, sin embargo, ocurrió dentro de nosotros. Aquel día aprendimos que el miedo puede ser colectivo, instantáneo y global. Pero también que, frente a una catástrofe, junto al miedo aparecen la solidaridad, la gratitud y la necesidad de comprender. Veinticinco años después, quizá esa sea una de las pocas lecciones que merece la pena conservar.
⚖️Artículo de libre republicación legal bajo licencia Creative Commons BY-ND 4.0 obtenido de The Conversation en Español. Crédito original al autor/a: Lola Delgado, Editora de Política y Sociedad, The Conversation. Puedes consultar la publicación original aquí.
