Las vacunas contra la covid-19 ayudan al sistema inmunitario a encontrar tumores que antes se le escapaban
- •Cuando pensamos en el sistema inmunitario, solemos imaginarlo luchando contra virus o bacterias. Sin embargo, también funciona como un equipo de seguridad que patrulla constantemente una ciudad en busca de actividades sospechosas. Cada día aparecen e...
Cuando pensamos en el sistema inmunitario, solemos imaginarlo luchando contra virus o bacterias. Sin embargo, también funciona como un equipo de seguridad que patrulla constantemente una ciudad en busca de actividades sospechosas. Cada día aparecen en nuestro cuerpo miles de células con mutaciones potencialmente peligrosas que podrían dar lugar a tumores, pero la mayoría son eliminadas antes de que lleguemos siquiera a notar su existencia. Pero si nuestras defensas son capaces de detectar células cancerosas, ¿por qué aparece el cáncer?
La respuesta es que los tumores son expertos en pasar desapercibidos. A diferencia de virus y bacterias, que son claramente extraños para nuestro organismo, las células tumorales proceden de nuestro propio cuerpo. Aunque acumulan alteraciones que las hacen peligrosas, siguen conservando muchas características normales. Esto dificulta que el sistema inmunitario las identifique como una amenaza.
Hoy sabemos que la evolución de un cáncer no depende únicamente de las células tumorales, sino también de la compleja interacción que mantienen con el sistema inmunitario.
La revolución de la inmunoterapia
Durante décadas los tratamientos contra el cáncer se han basado en la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. En los últimos años la inmunoterapia introdujo una idea diferente. En lugar de atacar al tumor de forma directa, ¿por qué no ayudar al propio sistema inmunitario a hacer el trabajo?
Las células inmunitarias disponen de mecanismos de control que actúan como frenos para evitar que una respuesta excesiva dañe tejidos sanos; el problema es que algunos tumores han aprendido a aprovecharlos para esconderse. Imaginemos un coche de policía persiguiendo a un delincuente. Aunque el motor funcione perfectamente y el vehículo tenga combustible suficiente, la persecución no llegará muy lejos si el freno permanece activado. Los llamados “inhibidores de puntos de control inmunitario” liberan ese freno y permiten que el sistema inmunitario vuelva a actuar contra el tumor.
Sin embargo, existe una limitación importante. Para que esta estrategia funcione el sistema inmunitario debe haber detectado previamente la presencia del cáncer. Por eso los investigadores distinguen entre tumores “calientes”, fácilmente reconocibles por nuestras defensas, y tumores “fríos”, que pasan prácticamente desapercibidos.
Conseguir que estos últimos se vuelvan visibles es uno de los grandes retos de la oncología actual.
La sorpresa de las vacunas de ARN mensajero
Aquí es donde entra en juego la pregunta que buscamos responder en este artículo. ¿Puede una vacuna diseñada para prevenir una infección viral ayudar a combatir el cáncer?
La pregunta parece extraña, pero un estudio reciente sugiere que las vacunas de ARN mensajero frente a la covid-19 podrían potenciar la eficacia de algunos tratamientos oncológicos. El hallazgo no significa que estas vacunas curen el cáncer por sí solas. Lo que hacen es algo igual de interesante: parecen ayudar al sistema inmunitario a reconocer tumores que antes pasaban desapercibidos.
Tras la vacunación el organismo entra temporalmente en estado de alerta. Aunque esta respuesta está dirigida contra el virus, sus efectos pueden extenderse más allá de la infección.
Es como si encendiera las luces de una habitación oscura y, de repente, el sistema inmunitario pudiese ver lo que antes permanecía oculto. El resultado es que tumores previamente invisibles se vuelven detectables. En otras palabras, pasan de ser “fríos” a “calientes”.
El doble golpe de vacuna e inmunoterapia
Una vez que el tumor ha sido identificado, la inmunoterapia puede desplegar todo su potencial. Sin embargo, el tumor no permanece pasivo. Al detectar la presión del sistema inmunitario intenta volver a ocultarse activando mecanismos que frenan la respuesta defensiva. Y es aquí donde aparece la posible sinergia. La vacuna ayuda al sistema inmunitario a identificar tumores que antes pasaban desapercibidos, mientras que los inhibidores de puntos de control impiden que el cáncer vuelva a activar esos frenos.
Los investigadores analizaron pacientes con cáncer de pulmón o melanoma tratados con inhibidores de puntos de control inmunitario. Aquellos que habían recibido una vacuna de ARN mensajero frente a la covid-19 alrededor del inicio del tratamiento presentaron una supervivencia significativamente mayor. En personas con cáncer de pulmón avanzado, la supervivencia media aumentó de 21 a 37 meses. Resultados similares se observaron en pacientes con melanoma, lo que sugiere que el fenómeno podría extenderse a distintos tipos de tumores.
En resumen, el resultado es una especie de doble golpe: la vacuna pone en alerta al sistema inmunitario, mientras que la inmunoterapia evita que el tumor lo frene. Cuando ambas actúan a la vez, la respuesta antitumoral parece ser más eficaz.
Más allá de la pandemia
La pandemia aceleró el desarrollo de las vacunas de ARN mensajero y demostró que esta tecnología podía llegar rápidamente a millones de personas. Ahora, estudios como el que hemos explicado sugieren que sus aplicaciones podrían ir mucho más allá de las enfermedades infecciosas.
Comprender cómo estas vacunas modulan el sistema inmunitario podría abrir nuevas estrategias para mejorar tratamientos ya existentes, aunque convertir estas prometedoras ideas en herramientas clínicas requerirá todavía años de investigación.
Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
⚖️Artículo de libre republicación legal bajo licencia Creative Commons BY-ND 4.0 obtenido de The Conversation en Español. Crédito original al autor/a: Jennifer Martínez Geijo, Estudiante predoctoral del programa de Biomedicina y Ciencias de la Salud, Universidad de León. Puedes consultar la publicación original aquí.
